¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE LA IDENTIDAD DEL SER HUMANO?
- Iglesia Bíblica de la Gracia
- 2 days ago
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La Biblia enseña que la identidad humana no es algo que cada persona inventa o descubre por sí misma. Nuestra identidad tiene su origen en Dios, porque Él es nuestro Creador. Desde las primeras páginas de las Escrituras vemos que Dios define quiénes somos, cómo fuimos creados y cuál es nuestro propósito.
NUESTRA IDENTIDAD COMO CREACIÓN DE DIOS
La primera verdad que la Biblia establece es que todos los seres humanos fuimos creados por Dios y a su imagen.
"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó" (Génesis 1:27).
Este versículo nos enseña varias verdades fundamentales. Primero, que cada ser humano posee dignidad y valor porque refleja la imagen de Dios.
Segundo, que Dios creó a la humanidad como hombre y mujer, una realidad que forma parte de su diseño desde la creación.

No fue una decisión humana ni una construcción cultural, sino una determinación del propio Creador.
Además, la Biblia enseña que Dios nos formó de manera intencional:

"Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre" (Salmo 139:13).
Nuestra identidad comienza con el hecho de que pertenecemos a Dios como criaturas suyas.
LA IDENTDAD DEL SER HUMANO FUERA DE CRISTO
Aunque todos fuimos creados a imagen de Dios, el pecado afectó profundamente nuestra relación con Él.
La Biblia enseña que, por naturaleza, el ser humano vive separado de Dios y en rebelión contra su autoridad. El apóstol Pablo escribe:
"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23).
Fuera de Cristo, nuestra identidad está marcada por el pecado. Somos criaturas creadas por Dios, pero alejadas de Él. La Escritura describe a los incrédulos como espiritualmente muertos:
"Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados" (Efesios 2:1).
Sin Cristo, las personas buscan identidad en sus logros, deseos, posesiones, relaciones o cualquier otra cosa creada. Sin embargo, ninguna de estas cosas puede satisfacer plenamente el corazón humano porque fuimos creados para conocer y glorificar a Dios.

LA IDENTDAD DEL CREYENTE EN CRISTO
Cuando una persona se arrepiente de sus pecados y pone su fe en Jesucristo, recibe una nueva identidad. Ya no es definida principalmente por su pasado, sus errores o sus deseos, sino por su unión con Cristo.
La Biblia enseña:
"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12).
Esta es una de las verdades más maravillosas del evangelio. Los creyentes pasan de ser enemigos de Dios a ser adoptados como hijos suyos.

Además, la Escritura declara:
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17).
En Cristo somos:
Hijos de Dios (Juan 1:12).
Nuevas criaturas (2 Corintios 5:17).
Justificados por la fe (Romanos 5:1).
Herederos de Dios y coherederos con Cristo (Romanos 8:17).
Pueblo adquirido por Dios (1 Pedro 2:9).
Ciudadanos del reino de los cielos (Filipenses 3:20).
UNA IDENTIDAD QUE DESCANSA EN LA VERDAD DE DIOS
La Biblia nos enseña que nuestra identidad no debe construirse sobre sentimientos cambiantes ni sobre las opiniones de la sociedad. Nuestra identidad debe descansar en lo que Dios ha revelado.
Fuimos creados por Dios como hombre y mujer. Fuimos creados a su imagen. Fuimos afectados por el pecado. Y, por medio de Cristo, podemos ser reconciliados con Dios y recibir una nueva identidad como sus hijos.
Por eso, la pregunta más importante no es quién creemos ser, sino quién dice Dios que somos. Y la respuesta se encuentra no en las opiniones humanas, sino en las páginas de las Escrituras.
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